Notas de interés político

Octubre 29, 2009

Discurso de Calderón “pide” a empresarios paguen impuestos

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El Presidente Calderón en la Ceremonia de Inauguración del XLI Foro Nacional de la Industria Química

Jueves, 29 de Octubre de 2009 | Discurso

Ciudad de México


 

Gracias.

Señor Muy estimado doctor Mario Molina-Pasquel, Premio Nobel de Química 1995.

Señor ingeniero Juan José Lozoya Estrada, Director del Programa de este Foro.

Distinguidos integrantes del presídium.

Señoras y señores:

 

Para transformar a México en una economía desarrollada, sé que es indispensable contar con una industria química nacional sólida y en crecimiento. Y por eso celebro el poder estar nuevamente con ustedes en este XLI Primer Foro de la Industria Química.

Saludo con afecto a todos los empresarios, las empresarias, especialistas, ingenieros. Todos los que conforman la Asociación Nacional de la Industria Química, la ANIQ.

Quiero felicitarles muy sinceramente porque este año, la ANIQ cumple medio siglo ya, su aniversario de oro, de trabajo en beneficio del país. Su labor a lo largo de todo este tiempo ha sido clave para que la industria química sea lo que es actualmente, es un eslabón indispensable para el desarrollo del aparato productivo nacional.

Yo estoy seguro de que esta gran asociación seguirá siendo un actor clave, y lo debe ser más en la construcción de la Nación que queremos. Yo les reitero, por eso, el compromiso del Gobierno Federal de seguir impulsando los cambios que requiere este sector, lo que redundará, sin duda alguna, en beneficio de la industria química.

Creo que lo que es bueno para la industria química nacional, es bueno para México.

Sé que esta industria ha pasado por momentos difíciles en fechas recientes y no recientes. La verdad es que el contacto que he tenido en el pasado con el sector me ha permitido observar la complejidad del escenario en que la industria química se desenvuelve.

Sé, por ejemplo, que hay problemas muy delicados de carácter estructural por la enorme volatilidad de los precios de los productos químicos, la incertidumbre sobre la disponibilidad de los energéticos, y vaya que nosotros mismos hemos vivido esa volatilidad también, hemos visto, me ha tocado ver, yo creo que en menos de un año, precios de petróleo mexicano de 110 dólares el barril y a la vuelta de seis meses, precios de 30 dólares el barril.

Y tan sólo en el último año, de 2008 a 2009, la caída en la producción de petróleo en México fue de 215 mil barriles diarios, es decir, una cifra inédita que, verdaderamente, constituye un problema, e incluso mayor a la baja en la recaudación, derivada a su vez de la crisis, también, la más grave que se haya registrado en la historia contemporánea en términos de crecimiento del Producto Interno Bruto nacional.

Ahora bien, para poder superar estos retos y para promover al máximo el potencial de la industria química, sé que necesitamos incrementar la oferta de insumos energéticos de calidad.

Y por esa razón, en esta Administración hemos tomado decisiones importantes, necesarias para transformar, entre otras cosas, el marco normativo de Petróleos Mexicanos.

Como ustedes saben, en materia petrolera pasaron más de 50 años, que tiene la ANIQ, para que no se atreviera, incluso, ningún Gobierno, a hablar de la posibilidad de reformar el tema.

Y con sus limitaciones, desde luego, pero hemos hecho una reforma importante para poder empezar a enfrentar debidamente los retos y desafíos que presenta este sector.

Yo les comentaba, en alguna reunión pasada, los beneficios que traería la reforma que se hizo para fortalecer a PEMEX.

Hoy puedo comentarles, por ejemplo, que ya he expedido el Reglamento de la Ley del Artículo 27 Constitucional, el Nuevo Reglamento de la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos, y el Consejo de Administración de la empresa está, seguramente, por revisar y discutir, esperemos que aprobar, las disposiciones administrativas de contratación para aplicar plenamente el nuevo régimen de Petróleos Mexicanos.

Yo espero que para que antes de que concluya este año, antes de diciembre, podamos ya poner en práctica o propalar los primeros contratos con sectores productivos que nos permitan avanzar rápidamente en el sector petrolero, precisamente, para aumentar la capacidad de producción de insumos, de petróleo, de gas natural, de naftas y que lo podamos hacer en un esquema mucho más moderno, mucho más flexible y mucho más acorde con las ingentes necesidades que tiene esta empresa.

Hoy también, amigas y amigos, gracias a ello estamos en mejor capacidad de realizar tareas de exploración y producción en Petróleos Mexicanos, no sólo por estos cambios normativos que costó mucho trabajo hacer, que sé que necesitamos más, pero que ya están empezando a ponerse en práctica, sino también porque estamos orientando un esfuerzo de mayores recursos.

Eso nos ha permitido, por ejemplo, elevar la inversión a casi 250 mil millones de pesos, que es una cifra histórica.

Sabemos que las inversiones en modernización y en mantenimiento de las plantas de PEMEX, y particularmente las de PEMEX-Petroquímica, son fundamentales para el desarrollo de la industria petroquímica nacional.

Y por esa razón en este año con todo y crisis económica, y con toda la restricción de recursos, hemos destinado dos mil 500 millones a la inversión física que, aunque parezca poco, es 76 por ciento más de lo que se dedicaba en mantenimiento al inicio de mi Administración a PEMEX-Petroquímica.

Y para el año que entra, también a pesar de la restricción, estamos pensando que este monto ascienda a cuatro mil 700 millones de pesos, es decir, 90 por ciento más, casi el doble de lo que se piensa ejercer este año.

Es, desde luego, un compromiso de este Gobierno que la industria petroquímica estatal no sólo continúe sirviendo y proveyendo los bienes y los insumos que está obligada a dar, sino que lo haga de manera cada vez más eficiente.

Es por eso que la producción de PEMEX-Petroquímica se mantendrá e inclusive buscaremos que se incremente mediante nuevos esquemas de financiamiento público, y que a su vez puedan innovar la participación privada en proyectos privados estrictamente, o público-privados que nos permitan detonar el sector.

He tomado debida nota de lo que ha dicho aquí el Presidente de la ANIQ y, desde luego, sí, nuestro esfuerzo, como ya he dicho, no sólo es mantener, sino aumentar el gasto de mantenimiento de las plantas petroquímicas.

Pero también anoto aquí la existencia de restricciones legales, me dice él, en las cuales se le impide participar en la industria petroquímica.

Vamos a hacer una cosa. Después de que analicen la situación internacional y la situación nacional y todo lo que se nos describió aquí, aprovechen el Foro para decirme cuáles son las restricciones legales que debemos de remover para que pueda crecer la industria petroquímica en México, y yo me comprometo a presentarlas al Congreso de la Unión como una Iniciativa.

Y en segundo lugar. Como ya se ha dicho aquí, hemos puesto en práctica una estrategia de modernización y ampliación de la capacidad del Sistema Nacional de Refinación. Después de muchos jalones y muchos atorones, y muchos problemas, y muchos errores de diseño, pienso, en el inicio de la implementación de la estrategia, allá en 2005, finalmente el próximo semestre, estoy convencido; finalmente estará terminada la reconversión de la Refinería de Minatitlán.

Esto es una buena noticia y, además, nos permite ya iniciar los trabajos preparatorios para la reconfiguración de la Refinería de Salamanca e iniciar también los estudios de diseño de la construcción de la Refinería Bicentenario en Tula, en el Estado de Hidalgo.

De hecho, por muy vistoso y controvertido que fue el procedimiento, pero la verdad es que Petróleos Mexicanos ya tiene disponibles los terrenos suficientes en tiempo récord y sin ningún conflicto de carácter agrario, que son los que recurrentemente retrasan cualquier tipo de proyectos de obra pública.

Esta refinería representa, como ustedes imaginarán, una inversión sustancial, casi 10 mil millones de dólares y ya en este mes de noviembre tendremos la donación formal de estos terrenos, que ya están listos para iniciar los trabajos de recepción de esta obra magna para el sector petrolero y petroquímico.

Esto va a generar, además, que de los petrolíferos tradicionales de gasolina y diesel, materias primas para la industria petroquímica como las naftas que se utilizan en la elaboración de aromáticos, y con ello daremos un avance muy importante para fortalecer la competitividad del sector. Y además seguir en un programa que nos interesa a muchos, no puedo decir que a todos nos interesa mucho, al Presidente, desde luego, y a muchos de los aquí presentes, para poder elevar la calidad de las gasolinas y del diesel que se produce y que se consume en México, y poder reducir también el número de partículas contaminantes por millón, que a final de cuentas respira nuestra gente en esta ciudad y en muchas ciudades del país.

En tercer lugar, amigas y amigos. Estamos impulsando el Proyecto Etileno XXI, es un proyecto petroquímico de gran magnitud. Sé que en la industria petroquímica se han hecho varios esfuerzos, no uno, sino varios para poder alcanzar esa fórmula aparentemente inasible, nunca satisfactoria para todos, de cuál será verdaderamente, sin subsidio, el precio competitivo de los insumos.

No puede estar determinado por el mero costo de producción, no puede estar determinado por la mera referencia del precio spot de los mercados internacionales, sino que tiene que combinar condiciones de certidumbre, de disponibilidad del producto en el largo plazo con también un concepto de certidumbre en la provisión del suministro.

Se trata, el Proyecto Etileno XXI, de una oportunidad para aumentar la producción de la industria petroquímica y con ello cubrir un porcentaje, que bien se ha dicho aquí, es cada día más elevado de importaciones que se realizan de diversas materias primas.

El Proyecto Etileno XXI, como ustedes saben, consiste el licitar la posibilidad de tener un contrato de largo plazo en el suministro de materias primas por parte de Petróleos Mexicanos hacia la industria petroquímica, y con ello fortalecer la cadena productiva, que hoy tiene que adquirir materias primas fuera del país.

Etileno XXI representaría inversiones superiores a los dos mil millones de dólares y la creación de hasta seis mil 500 nuevos empleos. Los resultados de este  proceso, ya iniciado, ya se recibieron las primeras propuestas, se realizó de manera transparente y bajo criterios de alcanzar la máxima eficiencia, y los resultados de esta primera ronda de licitación se darán a conocer próximamente.

En cuarto lugar. Pusimos por disposición de los legisladores, un nuevo esquema para la adquisición de insumos para fertilizantes. Las empresas pueden adquirir ahora un contrato de cobertura que las proteja ante la volatilidad y la variación de los precios y puedan tener certeza, por ejemplo, sobre el precio del amoniaco, cuando es usado en la aplicación directa o como insumo en la producción de fertilizantes nitrogenados, que son de una alta demanda para el sector primario del país.

De esta forma, amigas y amigos, los fertilizantes y el distribuidor estarán protegidos por mecanismos de mercado, de fluctuaciones de los precios en el mercado internacional, lo que provee a la industria un horizonte de planeación de mayor plazo y brinda, desde luego, seguridad.

Hay otras materias que me han planteado aquí, entre otras, los acuerdos comerciales, y específicamente reitero lo que dije en mi gira por Brasil. Sé que muchas veces a la producción mexicana, cuando tiene éxito en el exterior se le imponen barreras que no van acordes con la racionalidad de mercados libres y competitivos. Y por esa razón he manifestado el interés de mi Gobierno en establecer un proceso de negociación que nos lleve, a la brevedad posible, a la posibilidad de contar con un Acuerdo de Libre Comercio con Brasil, que permita que la competitividad de los productos petroquímicos mexicanos y de muchos otros productos mexicanos, hasta ahora restringidos por medidas distintas a la calidad y el precio en ese mercado, uno de los mercados más grandes del continente, puedan entrar y tener éxito.

También, desde luego, y coincido en lo que se plantea aquí, impulsar una política global de reducción arancelaria. La crisis llevó a muchas naciones del mundo a establecer políticas regresivas, políticas proteccionistas, políticas de alza de aranceles en diversas economías grandes o pequeñas.

Yo comentaba en algunas de las reuniones que tuve en el G-20, una cruel paradoja. Todos los miembros del G-20 que nos reunimos aquí la vez pasada, en Londres, decía yo, acordamos un enérgico rechazo al proteccionismo. Y, sin embargo, 14 de las 20 economías representadas en el G-20 establecieron aranceles al comercio libre y medidas proteccionistas.

México no. México al contrario, aceleró el paso a la competitividad y estamos en un proceso de reducción de aranceles medios de más o menos del 13 por ciento al ocho por ciento, y espero concluir mi Administración en un cuatro por ciento.

Por qué.

Porque sé que el acceso a insumos competitivos en precio y calidad le da competitividad a las economías y le da también mayores posibilidades de bienestar a los propios consumidores.

Y que si México y el mundo se encaminarán hacia una política de protección, tardaríamos varios años más en poder recuperar el ritmo de crecimiento económico en el mundo, desde luego, pero también en nuestro país.

Así que coincidimos también en ese aspecto y, desde luego, estoy convencido de que el Senado de la República estará en estos momentos, como se ha dicho aquí, profundizando en el análisis, precisamente, del Paquete Fiscal para el año 2010.

Pero no podemos ignorar varias realidades, amigas y amigos, y aquí es importante que hablemos con claridad y con franqueza.

En primer lugar. La vulnerabilidad del país es muy alta. No es que lo diga el Presidente de la República; ustedes pueden examinar el comportamiento del tipo de cambio, del riesgo-país, de los bonos mexicanos, los comentarios de las calificadoras de inversión, que claramente saben que tenemos un golpe en las finanzas públicas severo y sin precedentes.

Cuando al Presidente Zedillo le ocurrió aquella crisis del 94-95, ya no me meto si fue error de diciembre o de noviembre, octubre, septiembre, en fin, o fue un momento. El hecho es que fue una de las crisis más severas que hasta entonces había tenido el país.

La recaudación se cayó a pesos de 2009, más o menos, 130 mil millones de pesos. Este año, para el 2010, la caída en la recaudación, por tener la recesión más grave que se tenga registro en México; es decir, cuándo tuvimos una caída del 10 por ciento del PIB en un semestre. Nunca. La caída es de 170 mil millones de pesos,

Pero eso no es todo, ni es lo más grave. El efecto combinado de la caída en la producción de petróleo que, repito, llegó, lo recuerdo, las cifras, cuando como Secretario de Energía los acompañaba en la ANIQ, que llegó a ser de más o menos tres millones 300 mil barriles de petróleo de 2004 a 2005; para el año que entra, si bien nos va, tendremos dos millones y medio de barriles diarios de producción, con una caída dramática en los ingresos, que combinado con precios nos representa más de 300 mil millones de pesos.

Tenemos un golpe de finanzas públicas de casi 400 mil millones de pesos, cuatros puntos del PIB.

No hay manera de que el país pueda salir adelante si no arregla, precisamente, este desequilibrio y va a ser en perjuicio de todas las empresas  y de todo el sector productivo si México no preserva variables macroeconómicas estables, porque eso generaría, entonces sí, mucho más incertidumbre y mucho más daño estructural y de largo plazo a la economía, y mucho más flujo hacia afuera de inversiones, y mucho más pérdida de oportunidades para ustedes y para todos.

Segundo. Entiendo, también, perfectamente que todos debemos poner de nuestra parte, y el Gobierno Federal, primero que nadie.

Y, también, y qué bueno que lo dice el Presidente de la ANIQ, los gobiernos estatales y municipales. Pero créanmelo, amigas y amigos, el Gobierno Federal está haciendo, ha hecho y va a seguir haciendo su parte.

Y lo ha hecho en serio y a fondo. Y por esa razón, por primera vez, y si tienen algún precedente coméntenmelo o recuérdenmelo, por primera vez propuse al Congreso cerrar tres Secretarías de Estado, y la liquidación de Luz y Fuerza del Centro. Porque sí, todos, todos me decían: es que el Gobierno Federal tiene que hacer un esfuerzo. Y lo hacemos. Y congelamos los salarios de los servidores públicos.

Hoy, el Presidente de la República, los Secretarios y subsecretarios y directores ganan 40 por ciento menos, en términos reales de lo que ganaban hace cinco años.

Y hemos congelado y reducido la estructura de las plazas. No es cierto ese dato que afirman de que hayan crecido los mandos medios y superiores en la Administración Pública Federal.

Y hemos también hecho un esfuerzo singular con medidas delicadas, difíciles, riesgosas como es la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, precisamente, porque ha sido un reclamo del sector privado y de muchos analistas, justificado, además, del esfuerzo que tiene que hacer el Gobierno; y sé que tendremos que hacer otros más para poder hacer más eficiente, honesta y transparente la Administración Pública.

Pero, ahora bien, señoras y señores, con hechos yo puedo decirles que el Gobierno Federal está cumpliendo su parte, y creo que todos debemos cumplir nuestra parte.

Y, efectivamente, creo que no hay cosa que más duela, que más lastime, que más entristezca a un gobernante que tener que pedirle a la población, precisamente, un esfuerzo recaudatorio para poderle evitar un riesgo mayor a la economía del país.

Pero lo que me parece inaceptable, amigas y amigos, es que haya grandes corporativos que le exigen al Gobierno que recorte su gasto, y el Gobierno lo recorta; que le exigen al Gobierno que ponga impuestos sobre alimentos y medicinas de la gente más pobre, pero que a la hora de ver sus cifras, en promedio pagan el 1.7 por ciento de impuestos durante varios años. Esto ya no puede ser.

Y no estoy pidiendo sacrificios extremos, no le estoy pidiendo a las empresas de México que paguen más que lo paga un dentista o lo que paga un empleado. Estoy pidiendo que pongan su parte, que cumplan con la ley; que está bien que tengan actividades filantrópicas y que patrocinen eventos deportivos y culturales, y que nos regalen equipos médicos, pero que también paguen, aunque sea una parte, de los impuestos que necesitan los mexicanos.

Sé que esta es una decisión difícil para todos, lo es para mi Gobierno, la es para los legisladores, pero créanmelo, amigas y amigos, el problema de las finanzas públicas en México es absolutamente serio y requiere responsabilidad y comprensión de todos.

De cualquier manera, mi Gobierno estará abierto, siempre abierto a escuchar la problemática específica, empresa por empresa o sector por sector si es necesario, y estaremos siempre dispuestos a dar y a hacer un esfuerzo adicional más para poder sacar al país adelante. Lo hemos sacado en la adversidad, lo hemos sacado en los momentos más difíciles, lo vamos a transformar como nos lo hemos propuesto.

He dicho y lo reitero. Como Presidente de la República, en los tres años y pico que me queda de mi Administración, estoy decidido a hacer cambios de fondo, cambios en serio, cambios en el curso del país, porque la trayectoria, la inercia que lleva, es una trayectoria insuficiente para alcanzar las etapas de prosperidad y desarrollo que necesitamos.

Y si he dicho cambios de fondo es porque lo son, y no he dicho cambios que sean agradables ni placenteros para nadie. Son cambios que cuestan y que cuestan tanto, amigas y amigos, que si no costaran los hubieran hecho otros Presidentes hace 20 ó 30 años. No los hicieron, respeto su decisión, su punto de vista. Pero nosotros, ustedes y yo, esta generación de mexicanos no tenemos más tiempo que perder.

Y si ustedes me señalan que la industria petroquímica también necesita cambios de fondo, yo aquí se los ofrezco públicamente, propónganmelos y con mucho gusto los hacemos; así tengan costos políticos, así impliquen polémica y controversia, estoy decidido que así como quiero que México se convierta en un país moderno y competitivo, la industria petroquímica nacional también puede y debe convertirse en una industria modelo, moderna y competitiva a nivel mundial.

Se puede.

Sí se puede y lo tenemos que hacer.

Quiero decirles, amigas y amigos, finalmente, que también propuse reformas al Marco Tributario de Petróleos Mexicanos, porque estamos buscando, precisamente, que haya medidas innovadoras que nos permitan también sacudir y transformar a la empresa nacional.

Se requiere, verdaderamente, que ahora hagamos un esfuerzo para que esto ocurra. Y se requiere, también, que revirtamos la caída en la producción petrolera y de gas natural del país. Y que lo hagamos, precisamente, en la ruta en que deben enfocarse las empresas modernas de México.

Y anuncié el 2 de septiembre, también, que siendo buena y en el sentido correcto la reforma que habíamos logrado en 2007-2008 al sector energético, las circunstancias internacionales demoledoras para la economía global, hoy nos obligaban a ir más a fondo y más rápido.

Y propondré al Congreso de la Unión una nueva generación de reformas al sector energético, porque México necesita dar pasos mucho más acelerados de los que ha dado hasta ahora para ser, precisamente, uno de los verdaderos ejes de producción petrolera y de gas que, ya lo fue en alguna época, y está llamado a serlo nuevamente.

Muy queridas amigas, muy queridos amigos de la industria petroquímica nacional.

La crisis por la que estamos atravesando, más que inhibir o cancelar nuestras posibilidades de desarrollo, debe ser un acicate para tomar las decisiones de fondo, para asumir el riesgo de cambiar a fondo y para fortalecer nuestra aspiración, también de fondo, de transformar a México de raíz.

Para seguir con este esfuerzo de cambio es necesario el apoyo y la participación activa de los empresarios, de los investigadores, de todas las personas que trabajan en la industria química y energética, a fin de retomar el camino del crecimiento.

Sé que son momentos complejos, que lo es para el sector privado y lo es para el Gobierno; pero también sé que juntos habremos de superar ésta, como hemos superado ya varias adversidades, y que lograremos, al final del día, convertir a México en el país próspero, desarrollado, competitivo, más justo, más seguro y más limpio, que nuestra gran Nación está llamada a ser.

Y si me permiten, les voy a pedir que me acompañen para hacer la Declaratoria Inaugural de este Foro.

Hoy, jueves 29 de octubre del año 2009, siendo las nueve veinte horas, me es particularmente grato declarar inaugurados los trabajos del XLI Primer Foro Nacional de la Industria Química, esperando que se alcancen todos sus objetivos.

Muchas felicidades.

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